10 de noviembre de 2025Iluminación de museos: visita guiada al proyecto del MACAM
La iluminación arquitectónica es mucho más que una cuestión estética: es una herramienta de transformación espacial y emocional. En el MACAM, en Lisboa, ese principio sirvió para construir una narrativa visual que respeta las obras de Almada Negreiros, Amadeo de Souza-Cardoso y Vieira da Silva, y que conduce al visitante por una experiencia inmersiva.
Cada proyecto de iluminación es único y exige un enfoque propio. En el MACAM se desarrolló un concepto de evolución temporal, con distintas temperaturas de color marcando el recorrido y subrayando momentos de la exposición. El resultado es una lectura continua del espacio, que respeta la obra y crea una experiencia sensorial completa.
En los museos la influencia de la luz es directa: una iluminación inadecuada compromete la lectura de la obra, y una iluminación bien estudiada amplifica la experiencia de quien la mira.
El proyecto exigió horas de investigación sobre las condiciones de iluminación de cada galería. La elección de LED de alta reproducción cromática (IRC superior a 95) y de sistemas de control ajustables permitió equilibrar seguridad, preservación de las obras y libertad para crear ambientes distintos: la Galería 1 con luz delicada y cálida, que guía al visitante sin sombras ni reflejos indeseados; la Galería 2 más fría, de carácter brutalista, adecuada al tema de algunas de las obras.
La estrecha colaboración con la comisaria Adelaide Ginga fue esencial para alinear criterios técnicos y estéticos, de modo que la luz destaque las obras y ordene la experiencia de la visita.
«La luz transforma el espacio y conduce al observador, creando una narrativa que completa la obra de arte», explica Diana Delnegro. En el MACAM la iluminación no es sólo funcional: es un diálogo entre la ciencia y el arte, en el que cada elección de color, de cantidad o de dirección se apoya en conocimiento técnico y en experiencia de obra.